1 M uchas han sido mis angustias desde mi juventud... —que lo reconozca el pueblo de Israel—,
2 M uchas han sido mis angustias desde mi juventud, pero no lograron vencerme.
3 S obre mis espaldas pasaron los arados y me dejaron profundas huellas,
4 p ero el Señor, que es justo, me libró de las ataduras de los malvados.
5 ¡ Que huyan avergonzados todos los que odian a Sión!
6 ¡ Que sean como la hierba en el tejado, que se marchita y nunca crece,
7 q ue no alcanza a llenar la mano del segador, ni jamás llega a formar un manojo!
8 Q ue nunca le digan los que pasan: «¡Que el Señor los bendiga! ¡Nosotros los bendecimos en el nombre del Señor!»