ق ُلُوبُ المُلُوكِ فِي يَدِ اللهِ مِثلُ جَداوِلِ المِياهِ، يُدِيرُها حَيثُما يُرِيدُ.
El corazón del rey se bifurca como los ríos, pero en manos del Señor sigue los planes divinos.