T hen Zipporah took a flint, and cut off the foreskin of her son, and cast it at his feet; and she said, “Surely you are a bridegroom of blood to me.”
Pero Séfora tomó un pedernal afilado y le cortó el prepucio a su hijo; luego lo arrojó a sus pies y dijo: «A decir verdad, tú eres para mí un esposo de sangre.»
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